Crianza

Navidad

He sido educada por una madre maravillosa creyente y practicante en la religión Cristiana. Para ella la fe es un pilar que le ha servido, le sirve y le servirá como apoyo en cualquier momento que ella crea necesitarlo. Es coherente con sus ideas y ha intentado transmitirme los valores en los que ella tanto cree, siempre respetando como yo y mis hermanos hemos ido interpretando el mundo y construyendo nuestro propio ideario. Mi experiencia de vida ha sido totalmente diferente a la de ella, y a pesar de no haber desarrollado esa fe, si que guardo un profundo respeto por todos aquellos que profesan alguna religión. Todo esto es para llegar al tema de LAS NAVIDADES que como adulto y madre me ha generado un conflicto personal. El conflicto surge ahora que tengo claro en lo que no creo, porque interpreto que dejando a parte el sentido religioso solo queda consumo.

En casa siempre ha tenido una connotación religiosa, para mi madre son fechas significativas, esto no quita que a nosotros como niños lo que más ilusión nos hacía era la llegada de los Reyes Magos porque nos traían regalos, que casi siempre consistían en un juguete, ropa y enseres para el cole. No eramos consciente del significado que le daba mi madre, celebrar el hecho de que hace más de 2000 años naciera Jesús. Independientemente de las creencias religiosas de los padres, los niños son niños y se quedan con la magia, la fantasía. Que nuestros hijos crean o no depende en gran parte de ellos, pero lo que si depende de nosotros, los padres, es hacer un consumo responsable y no fomentar que estas fechas se conviertan en una campaña de marketing de todas las empresas que nos invaden nuestras vidas, cada vez más pronto. Por cierto en mi casa, nunca nos visitó Papa Noel, no conocimos su existencia hasta casi la preadolescencia.

Hasta el nacimiento de Julia he podido decidir estar o no presente durante las celebraciones. Durante los primeros años de vida de Julia, no he fomentado esta costumbre. Pero ahora que mi hija tiene 4 años se relaciona, escucha, ve y se pregunta que es eso de la navidad, quien son Papa Noel y los Reyes Magos, de los que todo el mundo habla. ¿Como vivir estas fechas sin destruir la fantasía que los niños se construyen sin caer en contradicción conmigo misma?.

Antes de tomar una decisión, he querido saber que es lo que hacen otras madres que comparten esta inquietud, por ello leo en internet y lo comento mucho con las mama de mi tribu. Como resultado, he llegado a algunas conclusiones:

Es imposible evitar que la versión actual de la Navidad llegue a oídos de Julia, no puedo meter a mi hija dentro de una burbuja y apartarla de las costumbres que compartimos en sociedad. A pesar de no ser creyente, pienso que estas fiestas están tan arraigadas en nuestra cultura que se celebran como un rito  sin ningún trasfondo religioso.

Así se lo explicaré, cada cultura tiene sus creencias y rituales y allá donde vayamos encontraremos diferentes manifestaciones culturales. Solemos compartirlas para sentirnos integrados en la sociedad en la que nos encontramos. También ha de quedarnos claros que las aceptamos libremente y que las podemos adaptar a nuestra manera de entender la vida.

No pienso mentir a mi hija, esto también lo tengo claro. Así que no desmentiré sus teorías pero tampoco las alimentaré.

Me gustó lo que leí en internet que hacía una madre con sus hijos, contarle en formato cuento la historia de lo que muchos antropólogos cuentan que ocurrió con Jesús y los reyes. Así que la voy a preparar para cuando surjan más pregunta. Es como recuperar la tradición oral, contar la historia y como se ha ido transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días. El hecho de regalar presentes es un trueque de objetos que hacemos entre los amigos y familiares para recordar lo que sucedió hace mucho tiempo en un lugar llamado Belén.

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Hemos decidido mantener este trueque solo el 6 de enero, porque Papa Noel es una importación que yo no acepto. Los adultos hacemos un amigo invisible y para mi hija hemos escogido tres objetos (entre toda la familia). De los cuales uno es un libro, un juguete estructurado (una caja registradora de madera) y otro no estructurado (bloques de madera). Este año ha sido así. De momento ella no pide ni hace carta de Reyes Magos, escucha a muchos niños pero no le ha dado importancia. No tiene todavía constancia de que hay un día al año en que caen regalos a mansalva. Pero como vivimos en sociedad y cerca de un primo hemos decidido que ocurra de esta manera.

No es un tema que me quite el sueño pero me quedo más a gusto cuando repaso mis creencias y adapto las costumbres a mi forma de entender.

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