Crianza

Por qué quiero que mi hija diseñe su vida

Jamás pensé que ser madre cambiara tanto la vida. Y no me refiero a un cambio de rutinas, para mí está suponiendo un repaso general de todo lo que pensaba que creía. Me pregunto de donde vienen mis creencias, esos mensajes, comportamientos, actitudes ante determinados temas que aplico no estando segura si su origen está dentro de mí o por el contrario son meras repeticiones de todo lo que he visto, vivido y oído durante mi vida. Hacerse esta pregunta es interesante y se descubren muchas cosas sobre una misma, yo no dejo de hacérmela. A pesar de haber tenido contacto con otras culturas, la mía (occidental) ha calado muy hondo dentro de mí dejándome este tipo de huellas.

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Durante años trabajando como Educadora Social en centros de menores sufrí diferentes crisis. Muchas veces mis valores personales chocaban muy de frente con el proyecto pedagógico de los centro de menores (conductismo). Pero formar parte de un sistema tan jerarquizado y burocratizado hace que intentar salirse de lo establecido no sólo sea difícil sino que el resultado sea dudoso porque la sociedad a la que pertenecen y el mundo que les espera fomenta los mismos principios de premios, castigos, competitividad… marcándoles siempre un camino a seguir impidiéndoles tomar las riendas de su vida y ser los verdaderos protagonistas de la historia.

Pero hasta que no fui madre no me planté en serio, con un ser dentro de mí me dije que era hora de buscar otros caminos. Quiero que mi hija diseñe su vida y no siga patrones impuestos…

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Estando embarazada leí mucho y sin darme cuenta me fui acercando a muchos padres que coincidían con nuestro sentir. Teniendo en cuenta que no hay dos personas iguales, que no soy partidaria de seguir a nadie ni a ninguna doctrina hemos elegido como marco referencial para guiarnos en este camino de la crianza “La pedagogía libre”. ¿Por qué? Porque todo lo que describe es de un sentido común aplastante. Básicamente consiste en respetar el proceso de desarrollo humano, confiar en la vida y en la posibilidad de que el hombre puede construirse a sí mismo. Confiar en las capacidades de aprendizaje que poseemos como especie.

Estas premisas requieren un desaprendizaje en nosotros, sus padres, acostumbrados a intervenir y dirigir. Hablo desde mi experiencia desde luego, por eso he de aprender a acompañar a mi hija sin interferir en su proceso de desarrollo, respetándola tal cual es sin emitir juicios ni valores.

A partir de aquí, todas las decisiones que tomemos Adrián y yo como familia tienen que apoyar y garantizar este tipo de crianza. No se trata solo de Julia, en este momento estamos los tres en una etapa de crecimiento. Cada día, cada situación es una oportunidad para evolucionar como personas.

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