Barco

PASO Nº 2 Placas solares

Mientras una tarea está en marcha la siguiente se va preparando. Sin tener totalmente finalizado la estructura del motor Adrián no deja de visitar con frecuencia los escaparates cibernéticos en busca de las otras piezas del puzzle. Para poder poner en marcha el motor es necesario una fuente de energía que lo alimente. Viviendo en Canarias es fácil conseguir suministro tanto solar como eólico, y en medio del océano alguna de las dos es casi seguro que se de, la naturaleza es así de maravillosa, así que optamos por ambas porque así garantizamos tanto de día como de noche que el barco pueda generar la suficiente energía como para mantener unos mínimos de comodidad; luz, nevera, uso puntual de algún electrodoméstico, de alguna herramienta…. Cuando se tiene constancia y paciencia en la búsqueda, tarde o temprano llega la oportunidad. Adrián las tiene y finalmente encuentra tanto el eólico como las placas.

El molino lo encuentra primero en un outlet de un negocio de Valencia. Muchas empresas españolas no hacen envíos a las Islas Canarias, pero afortunadamente tenemos amigos en la capital y con mucha capacidad resolutiva. Una vez recibido en casa de uno de ellos, nos lo harían llegar personalmente visitándonos a Lanzarote. Pero antes de venir, revisando el paquete se dan cuenta de que faltan las palas. Adrián se pone en contacto con la empresa y reconocen que ha sido un error. El anuncio no especificaba que no las incluía en ese precio. Para subsanar el descuido y las molestias mi compañero es recompensado con el envío de las mismas sin ningún coste adicional.

Las placas solares las encuentra poco después. Estas vendrían desde Europa del Este y directamente a casa. La compra consistió en dos placas de 240Watts cada una a un precio razonable.

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El tamaño de estas placas no son habituales para un velero pero como nuestra meta es eliminar el gasoil y ser autónomos energéticamente hablando, es necesario que sean así. El problema surge a la hora de colocarlas, ya que en nuestro velero la superficie de la cubierta no es excesivamente grande. La solución que encuentra Adrián es convertir las placas en una especie de bimini para la bañera. Necesita construir una estructura que las sostenga y no interceda demasiado en la navegación. Esto le llevaría su tiempo, tiene que estudiar el diseño, los materiales e ir probando la misma en el propio barco. La mayor dificultad consistió en tomar bien las medidas ya que la construcción de la estructura se hizo en casa mientras el barco por ese entonces se encontraba fondeado en la bahía de Puerto Naos. En Septiembre del 2011 se pone en marcha las obras del nuevo puerto con la consiguiente invitación a los antiguos inquilinos de marchar de allí.

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Meses después consigue finalizar la estructura. El traslado de ésta desde casa hasta el barco tampoco fue una tarea sencilla. La saca a cuesta de casa con ayuda de un amigo, caminan con ella hasta la playa (200m) donde este amigo tiene un bote esperando en la orilla, con el bote la trasladarían al barco (4millas o 7km). La estructura sobresalía por todas partes del auxiliar y aún así consiguen llegar al barco aunque sin apenas luz solar. Tuvo que dejar un par de días por medio para descansar y poder instalarla correctamente. A continuación tuvo que realizar el trabajo del cableado.

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El molino de viento decide no instalarlo aún. Tras varios meses de intenso trabajo y esperas, es prioritario navegar un poco e ir conociendo como unos y otros nos sentimos en medio del mar. Hasta entonces nunca habíamos podido programar ninguna salida. Ahora con el interior del barco desmantelado y con el nuevo motor eléctrico instalado, solo necesitábamos un colchón, un poco de comida y listos para organizar nuestra primera excursión con nuestra cáscara de nuez.

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La personalización de nuestra nave está resultando costosa ( y no solo económicamente). Adrián quiere asegurarse que todo está en condiciones óptimas para navegar y quiere ser él quien diseñe y construya las modificaciones. Tiene los conocimientos, las ganas y la certeza de que así es la manera en que la nave y él intimarán lo necesario para juntos saber como reaccionar ante cualquier situación. Yo también lo creo así. No obstante, el tiempo es un factor importante en esta ecuación, si sumamos a la misma que no disponemos de mucho dinero. A veces se nos olvida, sobre todo a mí y me desespero. Por todo ello le agradezco y le atribuyo mucho mérito. Porque su entusiasmo no decae y aunque hay momentos de debilidad me hace mirar hacia delante, recordándome las razones que nos impulsaron a poner en marcha este proyecto y cuando recuperamos aliento vemos con claridad que no queda otro remedio que continuar con el paso siguiente.

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