Viaje

La época de huracanes se acerca a su fin

“Este post lo escribí antes del parón, así que lo publico tal cual salió entonces. En el próximo espero poder resumir todo lo transcurrido hasta la fecha de hoy.”

Finalmente hemos resuelto no ir a Venezuela. Todos los comentarios acerca de la situación del país son desfavorables. No obstante, lo que ha determinado nuestra decisión, no ha sido el miedo sino el hecho de que Julia y yo tengamos que permanecer solas en el barco.

Todos los fondeos de Trinidad tienen algún inconveniente:

  • Chaguaramas tiene el agua sucia y hay mucho tráfico de barcos, lo que hace que el barco esté constantemente moviéndose como si fuese navegando.
  • Monos y Scotland Bay están lejos de cualquier servicio, lo que nos obligaría estar todo el tiempo en el barco o hacer un viaje de una hora en el dingui en caso de que necesitáramos comida, agua o cualquier otra cosa.
  • Además el tiempo; a veces azota algo de viento y hay que estar pendiente de que el ancla no garree ya que estos fondos son fangosos y yo sinceramente no me encuentro capacitada para afrontar una situación de este calibre .

Descartado el viaje a Caracas, hemos optado por resolver el tema de la renovación del pasaporte de Adrián en Martinica.

Esta isla es un departamento más de Francia y como europeos podemos entrar aunque el documento esté a punto de caducar. Hemos contactado tanto con el consulado italiano de Martinica como el de París y creemos que podremos resolverlo en la isla.(Veremos luego lo que nos cuesta sin hablar el idioma)

Con esta decisión tomada, los tres objetivos que nos trajeron hasta Trinidad quedan “resueltos”. Sin embargo, no queremos precipitarnos en nuestra marcha porque aún estamos en época de huracanes. Hablando de fenómenos naturales no hay nada seguro, todos estamos expuestos a sus efectos, no obstante, es cierto que  Trinidad no se encuentra en la ruta de ningún huracán desde  hace más de 100 años. A medida que pasen los días y nos acerquemos a Noviembre bajan las probabilidades de que se formen más tormentas. Por esa razón permanecemos aún aquí.

Durante esta segunda etapa en la isla hemos tenido más tiempo de ocio y hemos estado más acompañados. A finales de septiembre, a causa del huracán Mathew nuestros amigos (la familia Kane) y otros muchos barcos bajaron desde Grenada (y otras islas más al norte) a Trinidad, así que hemos disfrutado de nuevo de charlas, comidas, baños…

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En realidad tenemos ganas de navegar y seguir descubriendo el caribe, pero mientras llega el momento estamos aprovechando el tiempo.

Trinidad, o mejor dicho Chaguaramas es buen sitio para conseguir algún que otro tesoro para el barco. A parte de evitar huracanes, la razón por la que aún vienen veleros aquí es que los trabajos de reparación y mantenimiento aún salen más económico que en otras islas. Además de varaderos se encuentran tiendas marinas y otros servicios. Todos los navegantes se organizan y cada mañana emiten en la radio un programa en el que cada barco comunica de lo que se quiere deshacer.  Hay muchas personas que como Adrián hacen todo  y aún reparan lo que se les estropea pero hay otros  muchos que en vez de reparar tiran y compran todo nuevo. Lo que para unos es basura  para otros son tesoros. Nosotros como no manejamos el idioma no conseguimos demasiado a través de la radio pero Adrián es un gran buscador. Siempre que nos acercamos a Chaguaramas pasea por todos los varaderos y gracias a su habilidad hemos conseguido hasta la fecha de hoy, un ancla, dos toldos, una batería, una botella americana para el gas, madera marina (para algún día hacer estanterías) y otras cosas…. Todo usado pero para nosotros suponen mejoras. Con la bombona hemos resuelto el problema del gas. Realmente es un quebradero de cabeza porque cada país usa válvulas diferentes. En Trinidad no recargaban ninguna de nuestras botellas y justo cuando nos quedamos sin gas aparece esta americana de 13kilos que por suerte si la recargan. Una vez llena descubrimos que tenía una fuga pero lo que hizo Adrián es traspasar el gas a las otras (2 españolas y un camping gas) y resuelto el problema. Y así vamos resolviendo y mejorando nuestra casita poco a poco y con lo que se nos va presentando.

Desde que salimos del varadero estamos fondeados en Monos. Cada semana nos acercarmos en nuestro dingui a Chaguaramas para realizar compras, rellenar agua y pisar un poco la tierra ….  Aquí hemos conseguido sentirnos a gusto durante todo el tiempo de espera y no sólo por la tranquilidad que se respira y porque podemos disfrutar de baños, también hemos descubierto otras comodidades gracias a comentarios de otros navegantes.

En la bahía de Monos podemos disponer de Wifi y de alguna que otra fruta de la foresta (cocos, limas, chirimoyas, mandioca, caña de limón…).  Los que más abundan son los cosos y la mandioca, así que con ambos estamos experimentando bastante para encontrar  formas de conservarlos. Lo que hemos conseguido, bueno mejor dicho Adrián gracias a internet, es hacer harina de mandioca. Testada por dos brasileños, que nos han dado el visto bueno.  Con el coco nos hemos especializado en hacer galletas, cada vez nos quedan más ricas… lo siguiente que queremos intentar es hacer aceite de coco, a ver si lo conseguimos. El tema de la comida es importante en el barco, las cosas frescas no duran mucho al no tener nevera y buscar cómo conservarlas es todo un reto.

Hemos vuelto en varias ocasiones a Scotland Bay para intentar ver monos, pero no lo hemos conseguido, lo único que hemos conseguido es escucharlos. Muchas mañanas nos despertábamos con sus gritos, eran muy fuertes, parecían rugidos de felinos. Hay quien nos ha dicho que esos gritos representa la lucha de varios machos por su territorio y otros que puede ser época de apareamiento. Lo cierto es que impresionan.

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Otra cosa que nos queda pendiente antes de marcharnos, es visitar Chacachacaré,  un islote donde hace años  existía un hospital de leprosos. Hoy en día no está habitada pero queda la huella de una época en la que sí estuvo y de cómo la naturaleza vuelve a recuperar lo que era suyo. El resto de la isla queda pendiente para otra ocasión, si es que la hay.

Ya estamos aprovisionando el barco de comida, creemos que la próxima semana levantaremos ancla, si el tiempo lo permite.

Estamos viviendo los últimos días en este país.

En cuanto a nuestra vida familiar decir que esta experiencia en Trinidad  de pasar días y días sin pisar tierra y sin compartir con nadie ha sido muy intensa pero hemos escapado bien.

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Julia tiene más confianza en el agua y ya no usa flotadores. Con la gente se la ve más relajada y con el idioma también. Ahora cuando juega hace como si hablase inglés y de vez en cuando dice cosas con sentido, así que pienso que vamos por el camino correcto (aunque hay días críticos también).

Nuestra siguiente parada será Grenade y el objetivo; encontrarnos con otras familias. Por suerte nuestros amigos “Los Kane” regresan allí y nos presentarán a todos los que ya conocieron, así que vamos directos al grano, a socializar con otras familias. Otra nueva experiencia para nosotros, habituados ya a esta tranquilidad y a nuestra única presencia. Pero sospecho que nos adaptaremos estupendamente. Ya os lo contaré.

“Finalmente fuimos a Chacachacaré junto a la familia Kane”

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1 comment

  1. Mucho tiempo sin noticias del velero voyage…echaba de menos vuestras noticias.
    Os sigo desde el primer día…que envidia sana.
    Nosotros vivimos a bordo, aunque amarrados en puerto. Pronto soltaremos amarras para vivir esa aventura que vosotros ya estáis disfrutando.
    No dejéis de actualizar el blog.
    Mucha suerte en vuestras vidas!
    Un abrazo a los tres.
    Pablo

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